HAUTE MESS. Steven Meisel para Vogue Italia.

El riesgo del descaro. Steven Meisel se ariesga y padece las consecuencias de su atrevimiento. Ha faltado tiempo para que blogs y revistas de diversa procedencia critiquen con dureza a este fotógrafo estadounidense, de gran nombre, por la editorial del último número de Vogue Italia (Marzo 2012).

Tras ver la trayectoria de este profesional, no sorprende un trabajo de este tipo. La editorial parte de un título que a simple vista se podría traducir como Lío de Ata Costura, o Alta Costura desastrosa, ( originalmente Haute Mess ), pero tras ver la editorial, la palabra mess o messy parece también hacer referencia a un concepto adoptado por los travestis, el cual describe  la apariencia ambigua de un hombre vestido de mujer o una mujer vestida de hombre. Un amplio número de fotografías simulan cubrir un reportaje de mujeres afroamericanas  y latinas en un bar típico de Estados Unidos, desempeñando labores de madre o costumbres propias de esta etnia.

La labor de este fotógrafo va mucho más allá; el exceso estético se convierte en su lenguaje. A través de él, y con un estudio y desarrollo exquisitos de estas  etnias, S.M. nos habla de la belleza de la idiosincrasia de estos grupos: ropa ajustada u oversize, el lucimiento del embarazo como algo natural, el gusto por lo brillante (bisutería, tejidos brillantes, piedras tipo swarovsky en fundas de teléfono…, ), el cuidado de uñas de manos y pies, el maquillaje, los peinados… Rasgos estéticos utilizados de forma desorbitada y dramática, que hablan metafóricamente del “buen mal gusto”, o de lo “kitsch”. Sin duda, un mundo muy plástico, idóneo para exponer la visión de la moda de este fotógrafo, que no es ni más ni menos que un modo de expresión y comunicación del lugar que ocupamos los seres en el mundo. Un lugar, el de estas etnias, de notoriedad estética y en consecuencia de relevancia cultural. Porque la estética es cultura.

Sin embargo, este diálogo entre cultura y apariencia, de gran maestría, lo rompe S.M. con detalles de un mal gusto burdo, descarado y facilón, como incluir fotografías del retrete del bar, cochecitos de bebés con muñecos con la cara tachada, sillas eléctricas para gente discapacitada o hacer posar a las modelos en posturas de gran connotación sexual;  la relación con el tema de la editorial es relativa, y sin duda no hay más relación  entre estos temas y este tipo de gente que entre otras etnias. Por lo que cabe pensar  que el motivo es tan simple como el escándalo, sin más.

 

 

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