Jil Sander y el formalismo distendido.

JIL SANDER NAVY O/ I 2013.

Dos temporadas antes del retorno de la diseñadora alemana al cargo como creativa en la línea principal de su marca, nace la línea Jil Sander Navy, un poco más asequible en diseño y precio, pero, por lo visto, emplazada comercialmente al lado de marcas de renombre, como Stella McCartney.

Continuar pensando en Raf Simons resulta inevitable, pues probablemente sea uno de los mejores creativos de las últimas décadas. Teniendo en cuenta esto, la sencillez depurada de aspecto elemental aparente, a la que a veces se llama minimalismo, y ahora los angloparlantes llaman “clean style”, que es y ha sido siempre el leitmotiv de esta marca alemana, y la ausencia de referentes vintage a la que nos acostumbró Raf Simons se torna ante nuestros ojos espontánea, fresca y agradable.

En este caso, en J.S. NAVY 2013, un cotrol milagrosamente distendido materializado en forma de tejidos, siluetas y complementos de una sutileza exquisita convierten a esta colección en una de las más interesantes de la pasarela de Nueva York que está teniendo lugar estos días.Los tejidos, más amables en cuestión de rigidez, que los utilizados en la colección Jil Sander, consiguen, efectivamente, que las ropas se sitúen en un lugar intermedio entre la formalidad, – conseguido esto mediante el uso de la sastrería: pantalón de pinzas, chaquetas y trajes  -, y el street wear. La alternancia, en la colección, de zapatos de cordón de tacón ancho y punta redonda con botas de tacón bajo muy fino y punta afilada recuerdan la ambivalencia que caracteriza al pret a porter de lujo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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