La Alta Costura en la actualidad.

 

 

HAUTE COUTURE …

Aunque resulta deficitaria casi siempre, esta gama de la moda, usada fundamentalmente como reclamo, dice no estar sufriendo, especialmente, la cirsis. Esto es motivo de alegría. Aunque quizás sufre otro tipo de mal. El mal de la crisis de identidad.

De este modo, vemos

Armani Privé continua con los trajes que vemos en Giorgio Armani, pero con tejidos un poco más brillantes y voluptuosos. Poco más se puede decir de este clásico.

Chanel.  Es difícil discernir entre la colección última de pretemporada, que consistía en un melange ostentonso de rasgos de la vestimenta indú con los símbolos reiterados de la emblemática marca, y la colección de alta costura. La pretenciosidad de la primera proyecta su sombra y oculta los destellos que se esperan de esta categoría de prendas.

Christian Dior se mantiene ahí. Quizás menos espectacular que como acostumbra a ser, su última colección de couture es bella. Bella como arte, como John Galliano nos enseñó a entender, como nadie, el show que son los desfiles, y por tanto la moda.

Jean Paul Gaultier vuelve con sus corsés, si bien nunca los ha dejado del todo. Esta vez, su colección, impregnada de un aire años 50, y de la cantante británica desaparecida, Amy Winehouse. Un enfoque algo cargante, que quizás hubiera estado mejor prescindiendo de alguna de las fuentes de inspiración.

Valentino y su delicadeza, siempre agradables de ver.

Bouchra Jarrar, diseñadora de origen marroquí, parece ser  la luz al final del túnel. Tras varios años dedicados a trabajar con   Nicolás Ghesquière, para Balenciaga , y con Christian Lacroix, lanza su primera colección en Enero de 2010, y se sitúa, ya, desde un principio, como la nueva cara de la alta costura parisina. Cosa, esta última, que alivió a los políticos, concretamente al ministro de industria, quien se había reunido la víspera del desfile de B.J. con los editores del Vogue París y del Vogue América para buscar una solución a la falta de caras nuevas en el panorama de la moda parisina. Las colecciones de esta diseñadora transmiten esplendidez: son colecciones que, partiendo de la sastrería como fundamento, pueden vestir a una mujer discreta y elegantemente de la mañana a la noche. El equilibrio que alcanza esta creadora entre la opulencia indisociable de este rango de vestimenta y la sencillez es propia de un maestro.

A la maestría de B. J. se une la de Ricardo Tisci para Givenchy.  Este francés exhibe en la H.C., en total plenitud, el talento que posee, y que deja ver unas veces más y otras menos en sus colecciones de prêt- à- porter. El requisito de número de horas empleadas en la manufacturación de cada vestido para poder clasificarse como alta costura parece cumplirse sobradamente en estas exquisitas colecciones. Por otro lado, la laboriosidad no cae nunca en el barroquismo exhacerbado al que se presta esta calidad de vestimenta. Evitar este barroquismo supone encontrar  el equilibrio a través patronaje, tejidos, materiales, sistemas de cierre, adornos y la puesta en escena; cosa, esta última, que lleva a cabo Ricardo Tisci de una forma innovadora, siendo en este último caso, los barrotes de un gimnasio el telón de fondo para su colección de H.C.

Me pregunto hasta qué punto será cierto eso de que la H.C. no vive ninguna crisis en especial, teniendo en cuenta que Christian Lacroix se declaró en bancarrota y dejó de existir tras la colección de O/I  2009…

Un sector este, el de la ALTA COSTURA, al que le nos gustaría ver a la ” altura “, y que su creatividad e ingenio se correspondieran con la pompa mediática que la caracteriza.

 

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